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Los sacrificios de un soñador: cuando el éxito tiene un precio

Actualizado: 23 may



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Todos hemos oído el dicho: «En la cima se está solo». Por experiencia propia, puedo asegurarles que es cierto.


Como líder, a menudo llamado para resolver problemas críticos de mantenimiento, calidad o productividad, he tenido que irme en cualquier momento. No hay tiempo para reprogramar planes familiares ni explicar la urgencia. Es hora de subirme a un avión o al coche y dirigirme a donde sea que haya que apagar el fuego.


Es un papel que me tomo muy en serio. Pero lo cierto es que esta responsabilidad tiene un precio.



Los momentos que te pierdes



El costo no se paga en dólares, se paga en recuerdos perdidos.


Me he perdido funciones de ballet, recitales de violín, presentaciones escolares. Eventos que solo ocurren una vez en la vida de un niño. Mi esposa, siempre apoyándome, me los grababa. Pero la verdad es que mi hija veía a su mamá allí... y, a veces, no a su papá.


Y aunque intentes compensarlo —con regalos, con vacaciones, con promesas— la realidad es que el momento ya pasó.


Un día, tu hijo puede mirarte con amor, pero también con dolor en su voz, y decirte: “Te perdiste de mucho, papá”.


Y tienen razón.



El peso del liderazgo



Hay un peso invisible que conlleva ser "el que arregla las cosas". El líder. El confiable. El que siempre recibe la llamada cuando las cosas salen mal.


"Te ganaste ese título, luchaste por él y demostraste tu valía una y otra vez".

Pero el liderazgo tiene un precio. Y, a veces, implica estar dividido entre dos mundos, ambos de gran importancia.


En el trabajo, te celebran por ser decisivo y comprometido.

En casa, te preguntas si tu éxito se basa en un rastro de ausencias.



No existe el equilibrio perfecto



Solía creer que podía tenerlo todo. Que con suficiente esfuerzo, podría tener éxito en el trabajo y aun así estar presente en cada logro en casa. Pero la verdad es que no se puede tener todo, al menos no todo a la vez.


Toda elección tiene sus pros y sus contras. Cada camino que tomas te lleva a ganar algo... y a perder algo.



El camino de un soñador



El Camino de un Soñador no es una autopista recta. Serpentea entre aeropuertos ajetreados y habitaciones de hotel solitarias. Pasa por fiestas de cumpleaños perdidas y llamadas nocturnas a casa. Se bifurca en lugares inesperados, y sea cual sea el camino que tomes, hay sacrificios.


Pero esto es lo que he aprendido:

Aunque no puedes volver atrás y reescribir el pasado, puedes ser honesto al respecto. Puedes aprender de él. Y puedes compartirlo.


Porque alguien más, en algún lugar, se enfrenta a esa misma elección hoy.





Para todos los soñadores que están ahí fuera



Si alguna vez has tenido que decir: "Lo siento, no puedo estar allí",

Si alguna vez te marchaste de la escuela de tu hijo con lágrimas en los ojos,

Si alguna vez has sentido el dolor del éxito porque vino con la ausencia…


Sepa esto: no está solo.


Sigue soñando. Sigue luchando. Pero nunca olvides lo que más importa.

Porque al final de cada camino, son las personas que nos esperan en casa las que hacen que el viaje valga la pena.


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